Causa admiración la actividad que despliega Madre Soledad con el fin de acomodar a las Hermanas allí dónde mejor puedan servir a Dios y al Instituto según sus cualidades, mostrando la mayor delicadeza con aquellas que están enfermas o que necesitan un apoyo espiritual como es el caso de Sor Remedios cuya vocación se puede ver comprometida.
Reflejan sus líneas el intense campo de trabajo que en todos les sitios tienen las Sierras de María.
El interés de la Madre va más allá del ámbito comunitario preocupada por la salud del hermano del Padre Juan y de las Gresa.
No olvida incluso ese toque humano y delicado que acrecienta la fraternidad en los pequeños detalles y así manifiesta la alegría de Sor Patrocinio porque les gustara las morcillas.

A la Madre Gracia Vinuesa,
Superiora de Valencia.

 

J. M. J.


11  de febrero do 1886.
Mi apreciable hija en Jesucristo Sor Gracia. Salud en el Señor:
Tengo presente la de usted, en que me dice lo apuradas que están en esa con tantos pedidos, por lo cual ya tuvo que salir Sor Amalia al día siguiente de llegar a esa. Aquí sucede lo mismo, pues Sor Norberta está asistiendo desde que vino, pues las Herma¬nas están sin parar a pesar de tener también seis postulantes asistiendo. De modo que, por más que quisiera reunir a algunas de las novicias que ya cumplieron, no puedo conseguirlo, pues tiene que venir una de Barcelona, y tengo quo mandar cuatro con la que va de superiora, pues Sor Concepción pasó a Mataró donde ya hay tres y deben ser siquiera seis, pero que no puedo por ahora mandar las precisas.
Conque usted ya puede comprender como estaremos con el personal, no porque aquí seamos pocas, pues dentro de poco ya no cabemos en casa; pero que de provecho para las asistencias la mayor parte novicias y postulantes, pues de profesas en sacando me¬dia docena, que puedan ser útiles, las demás para estar en casa y que las cuiden.
Me dice usted que la di chasco; no pensé eso, pues al poner el parte para usted, no me fijé si dije Hermana o Hermanas. De mo¬do quo usted como deseaba la mandara más, por eso llevó mayor chasco; pero, hija mía, no puede ser más; ya veremos en otra ocasión de mandarla alguna más, cuando la mande el relevo de alguna de esas.
Y también me llama la atención de Sor Oliva, sobre lo que usted me dice que lle¬va ya tanto tiempo en cama. Yo quisiera me la mandara usted cuando esté en disposición,  para ver si aquí se pone algo mejor, supuesto que lleva en esa ya tanto tiempo mala y  en Almería también los días que estuvo, y sobre estar enferma y no poder usted disponer de ella por lo mismo.
También quiero decirla con respecto a Sor Petronila que, supuesto es dispuesta para el colegio tendré necesidad de disponer de ella, tal vez pronto, para una de las casas que ya tienen Asilo de Huérfanas y llevan mucho tiempo abandonadas, por no tener Hermanas  a  propósito para la cuestión de la enseñanza, pero que le advierto a usted que para cuando me la mande a pedir, ya la mandaré primero otra que le pueda suplir en esa para las asis¬tencias.
Esta carta va de asuntos y vamos a otro. Incluyo a usted esa carta, quo como usted verá mandaron de Huarte, y que no creí conveniente entregársela a Sor Reme¬dios, que hubo necesidad de traerla aquí de Tudela. Usted puede enterarse y verá cómo se explica el señor Onofre, pues según he comprendido a Sor Remedios, ya tiempos, que la escribió diciéndola se fuera con el para cuidarlo, por lo quo yo no la entregue la carta ni quiero que lo sepan; pero que usted puede enterarse y si usted sabe algo me lo diga.
Mucho siento el estado tan fatal en que se encuentra el hermano del Padre Juan, y lo que sufrirá de verle padecer; pero que en medio de todo por fin le tiene en su casa, que no es poco para ser militar, pues pudiera haberle dado el mal fuera y a larga distancia, y no poderle atender con el esmero y cariño propio de hermano y padre. Dios nuestro Señor le de paciencia y fuerzas para continuar hasta que sea la voluntad de Dios como así se lo pido; pobres pero dichosos.
Mando la tarjetita para que se la mande el 14 al Padre Juan. Sor Patrocinio se ale¬gra de que les gustaran a ustedes las mor¬cillas. Reciban expresiones de todas y dénselas a los Padres y ustedes las reciban del Pa¬dre Gabino, Padre Capellán y de esta su amada en Jesucristo,
Deseo el alivio do las de Gresa y a Sor Antonia ya escribiré para que escriba a sus padres.